miércoles, 19 de junio de 2013

Anabela, la chica que dejó de ser invisible

El Instituto abierto para el Desarrollo y estudio de Políticas Públicas informa que fruto del trabajo desinteresado de sus voluntarios otra indocumentada dejó de serlo
El miedo se fue”, dice Anabela Lucia Barretto, posando junto a su Documento Nacional de Identidad. Anabela es otra indocumentada que llega a tener su identidad reconocida como resultado del trabajo de los voluntarios de la Lanús del Instituto Abierto para el Desarrollo y el Estudio de Políticas Publicas (IADEPP), organización no gubernamental dedicada al trabajo con personas indocumentadas, esto es, personas que no fueron registradas al nacer.
Anabella trabaja en un microemprendimiento de estampados y calcos, extraña – desde su actual domicilio de Villa de los Industriales – volver a su querido barrio de Gerli y ahora va a bailar, tras 20 años de ser indocumentada, sin tener que pedirla a alguna amiga un documento prestado.
Anabela llegó a nosotros en 2010, cuando recién iniciábamos en Lanús el Plan Indocumentados Cero”, cuenta Emiliano Bursese, coordinador de la Filial Lanús y uno de los voluntarios que durante 2011/2 participaron de la sede de Villa Caraza de la Organización, la cual actualmente se halla expandiendo sus acciones en distintos puntos del Distrito de Lanús.
Existe una diferente increíble entre tener y no tener (el DNI). Hoy considero que una parte de mi volvió a nacer”, reflexiona Anabela, quien hoy tiene 20 años y desde enero de este año ya ejerce plenamente sus derechos de identidad con plena normalidad, lo que motivara en ella un acceso a una ciudadanía efectiva en lo que hace a la salud, la educación o el trabajo. “Antes una amiga de mi edad me tenía que prestar su Documento para ir a un hospital, o para sacar un contrato de alquiler”, ejemplifica.
El caso de Anabela para nosotros es muy importante: no sólo por que ella accede a su DNI en Lanús, sino también porque nos motiva a seguir en la labor diaria que llevamos todos y cada uno de los voluntarios que participan en el proyecto”, reconoce Emiliano Bursese. Y concluye: “Debemos agradecer no solo el esfuerzo personal de Anabella, sino también el de la persona que nos contacto con ella, Laura De Marco, así como de todos los chicos voluntarios que se involucraron con su caso y el de tantos como ella”.
De acuerdo a un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, en forma conjunta con el iadepp, se estima que cerca de 168000 niños menores de 17 años son indocumentados, pero se desconoce la cifra de los mayores de esta edad, son personas que no fueron anotadas en el registro oficial al nacer, por ende carecen de una partida de nacimiento y de un DNI. Son ciudadanos invisibles para las estadísticas oficiales, viviendo su vida en la precariedad y la informalidad.
Esta certificación de identidad, ha de permitirle a cada individuo ser reconocido por el Estado y  entonces adquirir una identidad que lo ha de acompañar a lo largo de su vida. El registro del nacimiento es la constancia oficial que da cuenta de la existencia de la persona a través del registro de su nombre, del de sus padres (datos filiatorios) y de su relación con el Estado (su nacionalidad).
Los indocumentados – auténticos ciudadanos invisibles – representan hoy y ahora el problema primario de los derechos humanos, significado por el derecho a la identidad, sin el cual los derechos en general se vuelven declamatorios. La nueva agenda de los derechos humanos necesariamente debe tener presente este flagelo el pleno siglo XXI.
Al respecto, Jorge Alvarez Presidente del iadepp señalo "Desde hace muchos años venimos haciendo grandes esfuerzos para lograr erradicar este flagelo. El esfuerzo llevado a cabo por nuestros voluntarios, como es este caso, una vez más rinde sus frutos. No obstante, no nos damos por hechos. Falta comprometer a la dirigencia política y social de nuestro país para que dimensionen lo que significa seguir aceptando que haya personas en esta situación de enorme vulnerabilidad de derechos, luego de 30 años de democracia estable en nuestro país. Por eso, hemos de insistir en lograr indocumentados Cero"
Desde hoy, Anabela Lucia Barretto tiene una carta de derechos reconocida por las leyes. Desde hoy, una persona ha dejado de ser una verdadera y triste “ciudadana invisible” de la democracia, pasando a poder efectivizar sus derechos, sus sueños y sus planes de vida.

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