sábado, 17 de diciembre de 2016

Gustavo Posse: “Si el político no está al lado del vecino, algo está haciendo mal”

Dígame si los políticos en general –y los intendentes en particular– están comprometidos con los problemas de la gente o sólo les interesa perpetuarse en el poder para salvarse.
–Te hablo desde mi cargo. Lo resumo así: para Macri (Mauricio) y para Vidal (María Eugenia) los intendentes son todos oficialistas. Digo esto en un sentido figurado, como que no hay preferidos. Eso nos crea más compromiso con el vecino. No podemos tirar la pelota afuera y echarle la culpa al gobierno provincial o al nacional. Debemos hacernos cargo.
–Respóndame si a algunos políticos sólo les interesa salvarse.
–A los que no hagan bien las cosas, el sistema los va a expulsar. Ya nadie soporta a los corruptos ni a los ineficientes. Lo que se encontró fue peor de lo que se pensaba: un campo minado. A cada paso aparece algo podrido. Pero nos hicimos cargo. Si nos presentamos a elecciones fue para empujar el carro hasta el final, hasta que arranque. En Cambiemos tenemos los pies sobre la tierra: sabíamos que el baile que se venía era terrible. 
Gustavo Posse (54) se define como un apasionado de la política. “Me gusta hacer, estar cerca de la gente, escuchar, andar solo por la calle... Es la única forma de saber lo que pasa en los barrios. No se le puede mentir al vecino: si no nos ve seguido es porque algo estamos haciendo mal”, explica. Hace un alto en la charla porque llegan a la casa sus hijos –Macarena, 22, estudiante de Derecho, y Melchor, 20, cursante de Economía y Finanzas–. Ambos colaboran con la gestión de su padre, que llegó al quinto período como intendente de San Isidro, el mismo cargo que supo desempeñar su padre (Melchor, fallecido en 2004), primero en 1958, y luego desde el retorno de la democracia en 1983 hasta 1999.
–La gente está impaciente. Muchos apoyan el cambio, pero reclaman mejoras en lo económico que por ahora no se ven.
–En Cambiemos lo sabemos. Y es el presidente Macri quien está cargando con la parte más difícil de esto, sosteniendo la cara más antipática por la obra de reparación del país. Lo está haciendo con el gran esfuerzo de todos los argentinos, por supuesto.
–¿Cómo ve a María Eugenia Vidal, con el peso que significa gobernar Buenos Aires?
–Es nuestro jugador más fuerte en el distrito. La avalan sus condiciones personales: está preparada para la gestión. Nunca un gobernador tuvo el apoyo incondicional de un presidente como ahora. Los dos trabajan en yunta. Eso se nota y es muy bueno.
–Una encuesta de Julio Aurelio realizada a 20 mil personas en la provincia dice que usted tiene la mejor imagen entre los intendentes del oficialismo. ¿Qué significa?
–Es una encuesta grande. Demuestra que varios estamos bien rankeados. Me siguen Valenzuela (Diego-Tres de Febrero) y Macri (Jorge-Vicente López). Es una satisfacción. Además, hay pocos “no sabe/no contesta”, lo que indica decisión. Los vecinos de San Isidro me fueron conociendo por la gestión. Y los del resto de la provincia por la obra, los hospitales, la seguridad. Cuando hay paro, nuestros médicos responden trabajando. Pueden no estar de acuerdo con lo que ganan, pero tienen el compromiso con la salud y lo respetan. El hecho de que no suframos más inundaciones es muy importante. Trabajamos con obras por debajo del suelo, que no se vieron, pero resultaron fundamentales. Y eso que estamos asediados por el Río de la Plata y el Reconquista.
–¿Cómo es la realidad de su distrito?
–El 85 por ciento está compuesto por sectores medios, obreros, a quienes la crisis afecta más. El 5 ó 6 por ciento tiene mucho. En toda la provincia observo que lo que la gente gana se le va pagando el colegio de sus hijos. Huyen de la educación pública, y eso hay que cambiarlo. La gente paga dos veces: la educación con los impuestos, pero como eligen escuelas privadas, vuelven a pagar. La seguridad, lo mismo. Salud, igual. Acá le damos el patrullaje, los hospitales. Son experiencias practicables. El Presidente y la gobernadora son conscientes de esta realidad, y están trabajando duro. Vamos a salir adelante.
–¿Sus aspiraciones para candidatearse a gobernador son ciertas o puros amagues?
–Hoy está Vidal. En política, lo primero que hay que respetar y entender son los liderazgos, saber leer la realidad. Para mí es una experiencia nueva trabajar a la par con la gobernadora. Lo mismo les ocurre a mis colegas intendentes. Soy un enamorado de lo que hago y de mi distrito. Me gusta terminar el día cansado por haber hecho todo lo posible para que las cosas que emprendemos salgan bien. Me emociona trabajar de intendente, escuchar al vecino. Si me preguntás si estoy calificado para otro cargo, te digo que sí, con la salvedad que te comenté: Macri es el presidente y Vidal la gobernadora. Dentro de cuatro años, no sé: los pingos se ven en la cancha. Es un privilegio que el vecino me elija y me pague por eso. Siempre digo que si el político no está a su lado, es porque algo está haciendo mal.
–Otro tema que inquieta es la seguridad.
–Hoy, en ningún lugar del mundo se pueden dar ventajas. Nosotros instalamos el primer patrullaje municipal y dio muy buenos resultados. Empezamos en abril de 2000, cuando debuté en el cargo. Sumamos un auto de patrullaje en cada una de nuestras 10 comisarías. Hoy tenemos 130 móviles. Si no hubiera patrulla municipal no nos comerían las fieras: nos devorarían hasta los bambis. En San Isidro trabajamos mucho en el tema de la conflictividad social. En el inicio de la democracia teníamos la tasa más alta de mortalidad infantil del Conurbano (13 por mil en el primer año de vida). Hoy estamos por debajo del 8 por mil, y por momentos en el 7,5. Uno de los temas serios que estamos atendiendo en la actualidad es el embarazo adolescente. Nos preocupa sobremanera el futuro de esas niñas-mujeres y de sus hijos, porque son nuestros vecinos. (Fuente: Revista Gente)

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